Escapada rural... Primer día!

 Abro los ojos y huele a café, miro a mi lado y está mi marido, medio dormido igual que yo.
Cachorrito está bien enseñado y como por arte de magia, siempre acierta a la hora de tener el desayuno servido. Realmente, no sé como lo hace, tampoco me importa...

Hoy es jueves y nos dispondremos para una escapada a la montaña. Hemos alquilado una cabaña de madera, típica en las que tan solo ver las fotos ya sabemos que queremos atarle. Ha nevado esta semana así que el paisaje estará mas idílico si cabe. La cabaña esta elevada en lo alto de un árbol a doce metros del suelo con el tronco principal atravesándola por el centro. Tiene chimenea y una barbacoa.

La idea de quedar aislados en mitad del bosque me excita, me proporciona una paz mental que rara vez se puede encontrar en mitad de la ciudad. Ni siquiera en casa se consigue ese silencio o ese aire limpio y frio. 

Una no sabe lo bien que se vive con un sumiso doméstico hasta que tiene uno. Disfruto viendo como prepara todo, tan meticuloso y levantando la mirada de vez en cuando para comprobar mi cara de aprobación. Tan solo hay una maleta que deberá esperar a que preparemos nosotros, la de los juguetes. 
Lo que lleva dentro nunca es de su incumbencia, aunque se aceptan sugerencias.

Amo está contento, la idea de tener arboles y vigas a su disposición le tiene la cabeza dando vueltas a mil por hora. Ya tiene claro las posturas, los nudos y exactamente lo que pretende hacer con el. 
Yo sin embargo, voy pensando en probar cosas distintas... Habrá que parar en la frutería. 

Nos subimos en el coche, Cachorrito va detrás y por el retrovisor se le ve esa sonrisilla de contento. Nos esperan unos días divertidos. Espero pillarle y le pido que me de algo de beber, me apetece un zumo y con suerte se le habrá olvidado meterlo en la bolsa, así le voy poniendo nervioso con el castigo.
Lo tiene, el muy listo se ha acordado de todo. 

- Cachorrito vas cómodo? - le digo mirando por el retrovisor su cara mientras voy quitándome el tanga que llevo puesto. 
- Sí Ama, gracias - responde mientras empieza a poner cara de no entender nada. 
- Sácate la polla del pantalón y colócate en el centro, entre los dos asientos - le ordeno con el tanga ya en la mano.
Su polla enseguida responde, es algo que me encanta, demuestra cuánto nos desea. 
- Ama me están viendo todos los camiones cuando pasan... 
- No rechistes, si te encanta!! Toma esto, tienes 2 minutos para correrte, sino, esta noche te vas a quedar con la polla goteando y suplicando por terminar... - le ordeno mientras clavo mi mirada en esa polla que ya está venosa y dura. 
Cachorrito se pone el tanga en la boca, le encanta oler y lamer mis fluidos, gime y gruñe como un animalito y yo, mientras, sonrío mirándole, eso le pone nervioso. Le intimida. Se pone el tanga ya lamido alrededor de la polla y los huevos mientras lo aprieta. Se le hincha y se le pone morada. El cierra los ojos y parece que va a conseguirlo.
- Diez, nueve, ocho... - mi mano agarra esos huevos bien hinchados y como era de esperar, estalla. Se mancha el pantalón y parte de la camiseta. Amo y yo sonreímos, nos encanta ponerle en aprietos así y el se ríe a carcajadas. 
- Amos, con todo el respeto, cada día son mas cabrones - nos suelta con una sonrisa en la cara. 
- Mira si lo somos que no puedes limpiarte eso hasta que lleguemos a la cabaña... 

¿Cabrona yo? Si soy un trozo de pan...

Paramos a por la comida y en la frutería. Cachorrito espera en el coche, no quiero desvelar las sorpresas. El camino se hace corto y pronto llegamos a la recepción del complejo. Es gracioso verle sonrojarse al tener que ir manchado de su propia corrida. No se le veía tan tímido pajeándose en el coche así que ahora llegan las consecuencias. 

Una vez hecho el chek in, caminamos cinco minutos hacia el interior del bosque y pronto llegamos a la cabaña a través de una pasarela. Me apetece relajarme en la terraza mientras el coloca todo lo que hemos traído.
Me tomo un té caliente mientras observo la altura, nunca doce metros me habían parecido tantos. El paisaje es indescriptible, rodeados de arboles, valles y ríos. 
Su  cara no tiene precio al ver la bolsa de la frutería, no entiende nada. Es tan expresivo que no puede ocultar lo que piensa y se denota una mezcla entre incertidumbre y excitación.
Es curioso como le gana la curiosidad sobre las cosas que no conoce,  no le dan miedo, tan solo quiere saber más.
Nosotros, fuera, nos dedicamos un rato entre besos y manos que se escapan. Mi marido tiene la polla dura desde hace un rato y cuando la coloca en mi culo se ajusta tan bien a mis nalgas que me derrite. Me arde el cuerpo y poco importa toda la nieve que nos rodea. 
- Clávamela cariño! - y sin pensarlo se baja la cremallera y me empotra contra la barandilla. Sus embestidas son fuertes, con carácter animal. Me agarra el pelo y aprieta fuerte mis caderas contra el. 
- Así joder, mójame entero, sabes que me vuelve loco... - gruñe mientras voy empapando su polla con mis fluidos. Sabe como hacerme estallar...
Noto como se le hincha todavía más y me clava sus dedos en las espalda. Me encanta notar su polla estallando dentro de mi, invadiéndome de su semen caliente que patina por mis muslos con las ultimas embestidas. 
Se corre y me besa con una sonrisa. La complicidad que tenemos es difícil de encontrar. La polla de mi marido no me falla nunca, siempre entra y se desliza por mis agujeros dura y dispuesta a llegar hasta lo más profundo. 
- Cachorrito ven aquí! - le llamo a sabiendas de que ha estado mirando y vuelve a tener la polla dura. 
Le tumbo en el suelo de la habitación y me pongo en cuclillas encima de su cara. 
- Toma, tu comida... -  dejando caer la corrida en su boca mientras limpia todo y traga disfrutando del dulce néctar. 

Empieza a caer la tarde y ha sido un día largo, así que decidimos adelantar la cena y la sesión unas horas. Encendemos la chimenea y Cachorrito recibe orden de bañarnos. La sesión de hoy será diferente, ahí está la magia, en la incertidumbre. 

Amo le ata las manos a la espalda, pasando la cuerda por una de las vigas del techo y dejando a nuestro sumiso a cuatro patas encima del borde de la cama. Esta vez no vamos a separarle las piernas, no creo que haga falta. 
Le enseño a Cachorrito un cuchillo bien afilado...

- Que crees que vamos a hacer con esto? - le digo mientras sonrío y dejo que el metal frio acaricie su mejilla.
- Ama no lo sé, pero... no quiero que me corte por favor...
- No? pues yo tenía ideas para tus huevos... - le digo riéndome y agarrándoselos fuerte. Su cara no tiene precio.
- No por favor, por favor Ama, se lo suplico ¡¡no me corte los huevos!!

Le doy el cuchillo a Amo y acariciando el cuerpo de  Cachorrito le tranquilizo, se había asustado de verdad. Lo que no sabe es que el cuchillo es para tallar el jengibre que hemos comprado esta mañana sin que el lo viera.
Agarro su polla y la pajeo con fuerza mientras le doy unos cuantos azotes con la mano en el culo. Lubrico un dedo y se lo meto follándole mientras no dejo de estrangular su polla. Necesito ese culo lubricado pero sin dilatar.

- Cachorrito, tu sabes lo que es el figging? - le pregunto mientras Amo termina de tallar la raíz.
- No Ama.
- Muy bien pues te lo voy  a contar... - le digo mientras araño sus nalgas y su cuerpo con mis uñas - Es una práctica muy antigua, se usaba como castigo, aunque hay quien la disfruta. Amo ha cortado un plug de jengibre y ahora te lo vamos a meter por el culo, luego, quiero que me vayas relatando lo que sientes...
- Está... está bien Amos, estoy preparado... - dice con un hilo de voz.

Le abro las nalgas y Amo le introduce sin dudar el improvisado plug. La reacción es inmediata. Empieza a cerrar las piernas pero pronto se da cuenta de que cuanto más las cierra más le arde. Se retuerce y gimotea. A mi, al verle así me invade el calor y se me esboza una sonrisa. La polla de Amo está dura y me pongo a comérsela delante del Cachorrito. 

- Amo esto arde, por favor, me arde el culo no lo puedo cerrar ¡¡ sáquemelo!! - alcanza a decir mientras se retuerce todo lo que puede y empiezan a brotar lagrimas de sus ojos. - Fólleme el culo por favor, rómpamelo pero esto arde mucho y no aguanto más... -  Yo paro de comer la polla del Amo y me acerco a su oído susurrando.
- Quiero que cuentes treinta segundos, luego si lo has hecho bien te lo sacaré... - le susurro, sabiendo que esos treinta segundos me van a proporcionar un placer difícil de describir. 
El sonido de sus gimoteos y gruñidos, el temblar de su cuerpo y ver como intenta patalear, pero no puede, no va a escapar y está en mi poder decidir cuándo va a terminar su sufrimiento. Su mirada, penetrante, pidiendo compasión, llena de lágrimas. Siento excitación lejos de sentir la pena que realmente da.
Los últimos segundos los aprovecho para sentarme delante de el, abriendo las piernas y acariciando su cara. Amo saca despacito y recreándose el plug de su culo y empieza a meter sus dedos. Ha funcionado y realmente tiene el culo muy dilatado. Le arde pero a la vez empieza a gimotear de placer mientras sigue llorando acurrucado en mi regazo.
- Muy bien Cachorrito, buen chico... Ahora haz que me corra y así demuestras para lo que sirves... - le ordeno mientras Amo me da una pala y yo pongo mi coño en su cara. Sabe como lamer, despacio, utilizando toda la lengua, recorriendo cada pliegue, cada agujero lentamente. Sientes como disfruta del sabor, le oyes como huele con fuerza. Sus gimoteos de dolor empiezan a ser de placer. 

Amo saca uno de los dildos que hemos traído y después de lubricarlo, empieza a follarle el culo, a darle placer. Estrangula su polla con una mano para que no se mueva y con la otra le penetra con fuerza. Sus gemidos en mi coño hacen que toda su boca vibre y eso me da todavía más placer y sin duda, ver a Amo en plena acción es algo que me hace arder a mi. No tardo en estallar empapando toda su cara y obligándole a poner la boca para no derramar ni una gota. 
- Lame perro!! Me corro joder!! 
Me encanta agarrar su cabeza y asfixiarle entre mis grandes muslos. Las manos atadas le impiden apartarse y yo disfruto buscando el límite entre su placer y su sufrimiento. Ese momento en el que cree que se ahoga pero le doy tregua para seguir lamiéndome. 

- Toma cariño, ahora está dócil y con el culo bien abierto, disfrútatelo. - me dice Amo con una sonrisa mientras me aparto y con la fusta voy dando pequeños toques en las nalgas de Cachorrito. Se viene un poquito de spank, aunque sin pasarse, el fin de semana puede ser muy largo si le dejamos amoratado el primer día. 
Con la fusta voy golpeando su culo una y otra vez. Esta vez no llora, no grita ni pide que paremos. Le encanta. 
Le pongo de pie en el mismo sitio, bajándolo de la cama y dejando sus manos atadas por igual. Amo se sube a la cama y le agarra la cabeza para follarle la boca y correrse en su garganta. Le encanta meterla entera justo en ese momento y notar como la garganta de Cachorrito se contrae para tragarlo todo. 
Mientras Amo esta ocupado llenando su boca, Yo me encargo de dejarle los muslos bien marcados. Cojo de la mochila una de las varas de olivo en una mano y el flogger corto en la otra. 
Ese momento después de recibir un varazo en la parte trasera de los muslos, cuando le flojean las piernas pero gana el orgullo y vuelve a levantar y prepararse para la siguiente. ESE MOMENTO. 

Amo descarga a la vez que a cachorrito le caen los últimos varazos, seguidos, en esas nalgas prietas y rojas. Su carita al tragar dice mucho de la satisfacción que consigue al servirnos bien. Por otro lado, sus piernas siguen temblando aún cuando ya no reciben golpes. 

Mientras yo le sujeto, mirándole a los ojos, con complicidad y dos sonrisas, la suya y la mia, Amo le va desatando despacio y permitiendo volver a una postura cómoda. Le acaricia las marcas que ha dejado la cuerda haciendo que se le erice la piel y le entren escalofríos. 

- Hemos acabado Amos? - pregunta Cachorrillo con una mezcla de cansancio y mala cara por no haberle dejado terminar, se lo habíamos prometido y encima esta vez se ha portado bien.
- Impaciente... ¿habrá que cenar no? 

Amo y Yo llevamos un tiempo pensando en una cena de sushi servida sobre su cuerpo y esta ocasión bien lo merece.
Le tumbamos sobre una manta, en el suelo y procedemos a colocar todas las piezas del sushi que hemos comprado sobre el, reservando unas porciones de cada que colocamos estratégicamente sobre su abdomen y su ombligo. 
- Ni se te ocurra moverte o derramar algo porque entonces si tendrás castigo severo. Estoy muerto de hambre y quiero disfrutar esto como toca.. - le advierte Amo.

Cenamos y charlamos sentados alrededor de esa mesa humana perfectamente inmóvil. Bebemos, reímos e incluso de vez en cuando le hacemos cosquillas con los palillos. ¿ Que gracia tendría la situación si no le puteamos un poquito? 
Cuando ya estamos medio llenos y se ve a Cachorrito con hambre y sediento, a la espera de su turno... decidimos que ha llegado su momento.
- Vamos a sacar la salsa para tu sushi cerdito... - se me esboza una sonrisa enorme en la cara ante lo que va a suceder - ni se te ocurra moverte o derramarla por todo. Apunta bien...
Le cojo la polla y escupiendo encima empiezo a masturbarle. Le dan espasmos y sufre porque no quiere fallar. Se pone nervioso y su respiración se acelera. 
- Amos permiso para correrme? Se me sale la leche lo siento... lo siento Amos!! - y derrama toda su corrida sobre su cena.. esparciendo bien los chorros sobre el salmón y los nigiri.. temblando...
- Abre bien la boca cachorrito ahora vas a terminar de cenar con nosotros - le digo mientras con mis palillos agarro una de las piezas y la meto en su boca.. 

Y así, con una cena un tanto especial, termina un día sencillo, suave y probando cosas nuevas. Mañana será un día nuevo en el que saldrán nuevas cosas por hacer...
¿Estará demasiado fría la nieve?

Comentarios

  1. La historia promete mucho, y me trae recuerdos de un fin de semana con mi ex y su amante... Gracias Señores

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